Ir al contenido principal

Entradas

Niña: memorias de una reina felina

  ¿Vivir... con ella? I Nunca imaginé que un maullido tímido en medio de una cajita de cartón marcaría tanto mi historia. En ese entonces, Marlon y yo apenas comenzábamos a compartir techo, espacio, y lo que creíamos sería una vida juntos. Él, con su amor por los gatos —ese amor que nunca pudo materializar en una infancia sin felinos— me hablaba de lo mucho que deseaba tener uno. Yo lo escuchaba, casi por costumbre. A mí, los gatos nunca me habían provocado mayor cosa… hasta que apareció ella. Fue una casualidad de las que parecen guionadas. Caminando por el centro, me crucé con un amigo de esos que la vida coloca sin previo aviso. Me dijo que tenía unos gatitos en adopción. Sin pensarlo, como si algo en mí supiera que debía hacerlo, le dije que sí. Me condujo hasta su casa y allí estaban: pequeños universos peludos, moviéndose entre sí. Pero hubo una… una que no dudó. Se acercó sin reservas, como si ya me conociera, como si me hubiera estado esperando. Jugó conmigo sin presentacio...
Entradas recientes

¿Dónde está el problema? III

  He pensado mucho en esto últimamente. En mis acciones, en mis palabras, en cómo he manejado mi vida en los últimos años. Me he cuestionado, no con ánimo de castigarme, sino de entenderme. Y cada vez llego a la misma conclusión: el problema no son los demás, soy yo. Es extraño admitirlo, porque durante mucho tiempo, como cualquier persona, encontré en los demás los motivos de mis dolores, de mis inseguridades, de mis fracasos. Pero si algo he aprendido a lo largo de los días –y especialmente este último año– es que no siempre son los otros los que fallan, sino nuestra incapacidad de estar bien con nosotros mismos. No estaba preparado para lo que vino. No debía haberme aventurado a crear un vínculo amoroso cuando mi mente y mi corazón estaban tan lejos de estar listos.  ¿Cómo podría haber dado lo que no tenía?  Me he sentido tan vacío últimamente que no sé si puedo recordar cómo se siente el amor. No hablo del amor romántico, sino de ese amor puro y básico, el que va más ...

¿Cómo explicar lo que siento? II

No sé exactamente cómo comenzó todo.   Quizás porque no siempre se necesita un gran inicio, ni un evento extraordinario. A veces basta con un momento inesperado, con alguien que llega sin aviso, en medio de un carnaval lleno de ruido y movimiento, para cambiar el rumbo de tus pensamientos.  Él apareció así, casi como una coincidencia, pero con el peso de alguien que parecía estar destinado a cruzarse en mi camino. Desde esa primera conversación, donde ambos parecíamos rodear temas cotidianos pero sin dejar de leer entre líneas, algo cambió en mí. Fue como si cada palabra que intercambiábamos construyera un puente entre dos vidas que, sin conocerse realmente, comenzaban a entenderse. No había esfuerzo, no había pretensiones; solo una conexión que se sentía extrañamente natural, como si nos hubiéramos conocido en otro tiempo. Durante esos primeros días después del carnaval y, después de nuestro primer encientro, nuestras conversaciones comenzaron a tomar forma. Hablábamos de nue...

¿Comenzar? I

  2025 comenzó con una energía extraña. De esas que no sabes si te empujan o te detienen, una mezcla de incertidumbre y un miedo que parece venir de dentro, algo que no terminas de entender, pero que está ahí, acompañándote en silencio. A pesar de eso, traté de no dejar que me consumiera del todo. Intenté, como pude, disfrutar los momentos, las risas, las compañías. El primer día del año lo pasé en una piscina, algo tan sencillo pero tan necesario. Hacía meses que no iba, y ese pequeño cambio de rutina me hizo sentir más ligero, más presente. La compañía de mis amigos, el agua fría y las conversaciones despreocupadas fueron un buen inicio, aunque el miedo y la incertidumbre seguían rondándome, como una sombra que nunca se termina de disipar. Después, por primera vez en siete años, me atreví a vivir los carnavales. Una parte de mí sentía que ya no eran para mí, pero Héctor, mi amigo, insistió. Bailamos en pleno parque de San Agustín, rodeados de música y risas desconocidas, como si ...

2024, ¿Estar bien?

A veces, el mayor aprendizaje llega cuando todo parece estar en su lugar, pero en realidad, es cuando más necesitamos descubrir quiénes somos en medio del caos. 2024 fue un año extraño, uno de esos en los que sientes que el tiempo no pasa pero, a la vez, no puedes creer lo rápido que se fue. Fue un año de altos y bajos, de momentos de crisis emocional tan intensos que, a veces, me sentía perdido entre ellos, sin saber si realmente estaba viviendo o solo sobreviviendo. Como una especie de vacío que no se llenaba con nada. Hubo días en los que todo parecía desmoronarse: mis pensamientos, mis sentimientos, incluso mis planes. Todo se sentía incierto. En esos momentos, me preguntaba si realmente era capaz de manejar lo que me estaba pasando, si alguna vez encontraría paz. La ansiedad se apoderaba de mí, me hundía en un mar de dudas sobre mi futuro, sobre mis decisiones. Era como estar atrapado en un ciclo interminable de preguntas sin respuesta. Pero a pesar de todo eso, hubo algo que me s...

Vivir, ¿Qué buscamos realmente? IV

Las personas no cambian, sólo aprenden a ocultar mejor lo que son. – Richelle Mead  A veces, cuando todo parece estar perdido, uno se siente impulsado a regresar, como si las respuestas pudieran encontrarse en algún rincón olvidado del pasado. Así fue como, una semana después de regresar de Bogotá, decidí tomar el bus a Bucaramanga. No sabía bien qué esperaba encontrar, pero algo en mí necesitaba saber qué sentía realmente, necesitaba comprobar si esta vez las cosas podían ser diferentes, si había alguna oportunidad de que todo saliera bien. Fabián me recibió muy bien, como siempre. Su calidez me envolvió como un abrigo en un día frío, y por un momento sentí que el tiempo no había pasado. Salimos a comer, charlamos sobre todo lo que había pasado en ese tiempo sin vernos, y en medio de esa conversación, me preguntó si había estado con alguien más. Mi respuesta fue una mentira pequeña, una mentira que no dolía tanto en ese momento: "No". Porque en realidad, sí había estado con ...

¿Vivir? Sí, pero no del pasado. III

La nostalgia es un puente entre el pasado y el presente, pero nunca un camino de regreso. — Khalil Gibran   El pasado tiene una forma peculiar de reaparecer cuando menos lo esperas. A veces llega como un susurro nostálgico, otras como una tormenta que amenaza con arrastrarte de vuelta a lo que creías haber dejado atrás. No importa cuánto avancemos, hay recuerdos que se quedan anclados en algún rincón de nuestra mente, esperando el momento oportuno para reclamar su lugar en nuestra historia. Con el paso de los meses, un viejo amor reapareció en mi vida. Fue mi novio cuando tenía 15 años en Venezuela y me recordó que teníamos un viaje planificado a Bogotá. La idea siempre había sido reencontrarnos, recordar lo que sentíamos en aquel entonces y compartir, aunque ya no fuera el mismo sentimiento de años atrás. El viaje fue excelente. Reservó un Airbnb en el edificio más alto de la ciudad, con una vista inigualable. Recorrimos museos, restaurantes, el Cerro de Monserrate, La Candelaria ...

¿Vivir? Sí, la realidad. II

Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura. - Antonio Machado Muchas veces creemos que todo lo que imaginamos puede ser cierto y que es la realidad plena. Pero ignoramos completamente nuestro entorno, nuestras acciones y las de los demás que forman parte de lo que llamamos mundo. Son las 5:30 de la tarde en la hermosa ciudad de Bucaramanga. Permanezco parado frente a un parque un poco gris y oscuro, pero con mucha gente y tráfico alrededor. Estoy esperando al que será el amor de mi vida... o eso creo. Lleno de ansiedad y muchas expectativas porque, por fin, lo voy a conocer en persona. Y como les dije, sé que es apresurado, pero creo que esta vez sí será real. Mi celular suena y, al contestar, su voz me confirma que ya está cerca. Me siento tembloroso, como si estuviera a punto de rendir un examen sin haber estudiado lo suficiente. Finalmente, lo veo acercarse y mi mente ...

¿Vivir? I

Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos.   ¡Llegó el sábado!  Solía decir cuando era un pequeño infante. Lleno de ilusiones -que aún mantengo guardadas- y con todas las ansias de que llegara el día sábado, para poder descansar viendo "comiquitas" por la mañana, visitar a mis primas o simplemente ponerme la ropa de salir -aunque no saliera de casa-. Esa era mi vida, tan simple como estudiar y ser solo un niño feliz. Pero...  ¡Llegó la adultez!  Lo que tanto deseaba de adolescente, no era como pensaba. Y es que muchas personas me advirtieron que debía disfrutar esa etapa de mi vida porque más adelante, me iba a arrepentir de no haberlo hecho.  Nuevamente, llegó el sábado. Pero ésta vez, ya no soy un niño -aunque en mí, permanezcan muchos sueños y anhelos-. Suena la alarma de mi celular y yo, somnoliento, la apago. Me lavé los dientes, me bañé y luego fui a la cocina a preparar lo que me da, quizá, un poco de energía ¡CA...